Hace una década, el destino final indiscutido de esta ruta era Termas de Chillán.
No había alternativas que pudieran competir con el coloso de nieve y aguas termales, y en el camino apenas se asomaban una que otra cabaña y algunas tiendas de arriendo de esquí.
Hoy, el panorama ha cambiado radicalmente: luces y carteles anuncian la llegada al Valle Las Trancas.
De a poco, surgieron cabañas como alternativa a los hoteles del centro de esquí y ya es un verdadero poblado cordillerano, que ha sabido generar una oferta propia de actividades.
De hecho, existen 40 complejos turísticos que, entre cabañas, lodges y refugios, tienen capacidad para 1.500 personas.
Y a eso hay que sumarle una larga lista de servicios, que incluye restaurantes, pubs, discoteca, renta de esquí, minimarket, ropa de montaña, entre otros