Hace una década, el destino final indiscutido de esta ruta era Termas de Chillán.
No había alternativas que pudieran competir con el coloso de nieve y aguas termales, y en el camino apenas se asomaban una que otra cabaña y algunas tiendas de arriendo de esquí.
Hoy, el panorama ha cambiado radicalmente: luces y carteles anuncian la llegada al Valle Las Trancas. De a poco, surgieron cabañas como alternativa a los hoteles del centro de esquí y ya es un verdadero poblado cordillerano, que ha sabido generar una oferta propia de actividades. De hecho, existen 40 complejos turísticos que, entre cabañas, lodges y refugios, tienen capacidad para 1.500 personas. Y a eso hay que sumarle una larga lista de servicios, que incluye restaurantes, pubs, discoteca, renta de esquí, minimarket, ropa de montaña, entre otros.
Gracias a su cualidad de pueblito orientado 100% al turismo y a su arquitectura ordenada -casi todo está construido en madera y piedra-, recuerda a la argentina Villa La Angostura en versión reducida y hace soñar con lo que podría llegar a ser en una década.
Tiene un potencial de sobra gracias a su ubicación bastante central y a sus paisajes rodeados de ríos, bosques de robles, lengas y coigües, acantilados, farellones, mucha nieve en invierno y el imponente Volcán Chillán, de 2.847 metros, como telón de fondo.
Información Alojamiento en las Termas de Chillán